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Permanece atento/a a todo lo que ocurre en el grupo en cada instante, física, energética, emocional e intelectualmente.

Abre y sostén un espacio, psicológico y espiritual, que pueda proporcionar al grupo un centro estable y unos límites seguros.

Mantén serenamente la confianza, la seguridad y el foco.

¿Vas a facilitar en un grupo? ¿Te toca dirigir una reunión, una asamblea, una sesión de trabajo en tu empresa o, más difícil todavía, una reunión vecinal?

Conecta con tu poder interior, con tu conocimiento del grupo, con tus habilidades y con la agenda (orden del día, plan de trabajo, resultados esperados…) para mantener tu atención enfocada en todo cuanto suceda y en el clima grupal. Una facilitadora centrada es uno de los principales pilares de confianza y seguridad en un grupo humano, especialmente cuando aborda retos o situaciones difíciles, o si existen relaciones interpersonales “complicadas”.

Aprende (formándote y practicando muchísimo), a manejar cuatro lenguajes fundamentales en los grupos:

  • lo físico: ¿cómo se disponen las personas en la sala, entre el conjunto de participantes? ¿Cómo se colocan físicamente, cómo se sientan, o se levantan, se mueven (con rapidez, con torpeza…)?
  • lo energético: las situaciones de alta energía nos pueden hablar de momentos de gran creatividad, de caos, de conflicto descontrolado… Las situaciones de calma se perciben en suspiros, silencios, diálogos ordenados y serenos…
  • lo emocional: tonos de voz, tonos de color de piel, posturas físicas… que cambian en situaciones de tensión, de conflicto, de acercamiento emocional entre roles enfrentados un instante antes, explosiones de risas o llantos…
  • lo intelectual: los conceptos, las ideas, los paradigmas… que se expresan.

Presta atención con todos tus sentidos hacia afuera, hacia el grupo, hacia el contexto… Y también presta atención total hacia adentro, hacia tus propias señales físicas, energéticas, emocionales e intelectuales. Porque te hablan de tu confianza o tus límites (miedos) ante lo que el grupo está trabajando (viviendo, procesando) y porque te conecta al campo grupal, del que tú puedes ser sensor y como facilitador, altavoz. Puede ayudar mucho al grupo compartir tus propias señales y confrontar con la situación grupal, porque a veces eres tú como facilitador quien puede ayudar a visibilizar lo que no acaba de emerger claramente, lo que el grupo precisa que alguien de fuera haga visible.

Como siempre, actúa y atento/a al feed back (que es además el primer principio de diseño en permacultura): si es, es, si no es, no es, no insistas, y sigue adelante por otros caminos -el grupo sabrá guiarte si tú te dejas-.

Por tanto, presta atención a lo obvio, lo visible, lo consensuado… (lo fácil de percibir y describir).

Y presta atención también -quizá te cueste un poco más al principio, aunque puede ser más divertido y excitante-, a lo aparentemente invisible, lo que busca manifestarse desde lo no consciente de cada persona y de la mente grupal en forma sutil como para no ser descubierto: las dobles señales (tu voz dice una cosa y tu cuerpo dice la contraria), las relaciones de poder; los falsos consensos; los procesos secundarios (cuando el grupo aparentemente está -en el mundo visible o aparente- tratando un tema y sin embargo, se hace evidente que de fondo hay otras cuestiones que están entrando en litigio, en debate, en proceso… pidiendo espacio para ser resueltas)…

En esta labor de facilitar, si tú misma no experimentas autoconfianza, desapego, confianza en el grupo y en el proceso, si tú misma no tienes equilibrio emocional, físico, energético e intelectual… más vale que no te pongas delante de un grupo a facilitar. Podrías ser un agente de caos e inseguridad más que lo que realmente se espera y se necesita de tí. Así que, busca la manera de “autofacilitarte” la vida y la profesión recurriendo a formación continua, mentorías, compartir en grupos de iguales, aprender de otras y junto a otras, recibir terapia, practicar conscientemente tu desarrollo y crecimiento personales…

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Este patrón grupal pertenece a la familia “Modelar”, que incluye un conjunto de patrones enfocados en las habilidades y responsabilidades básicas, tanto de los facilitadores como de los participantes, en demostrar buenas prácticas de grupo y asegurar que el proceso va bien. Incluye monitorear, apoyar y orientar al grupo, facilitando su efectiva auto-organización personal y colectiva.

En el video comparto contigo, desde El Puerto de Santa María (Cádiz), algunas vivencias personales y reflexiones sobre este patrón grupal, como siempre, desde mis propias vivencias y aprendizajes.

+ sobre patrones grupales:

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