embrace_dissonanceAnima al grupo a honrar puntos de vista opuestos, a abrazar la incertidumbre y la ambigüedad que conllevan.

Reconoce todas las perspectivas por igual y explóralas tanto como sea necesario, especialmente cuando la tensión es elevada y el acuerdo parece estar lejos.

¿Qué nos genera rechazo cuando se manifiesta la disonancia en un grupo?

Parece que algo se rompe, o más bien que algo peligra, y sin embargo puede que justo ahí esté la puerta hacia una situación de mayor fortaleza, de crecimiento grupal (ampliando el círculo de confianza), un nuevo equilibrio dinámico de mayor poderío.

Seguramente nos da mucha pereza, hartazgo y también bastante miedo, el proceso de indagar y gestionar el conflicto, las diferencias, la disonancia. Acredito que puede no ser fácil, por lo que he vivido en muchos grupos como integrante o como facilitador.

Y sin embargo acoger la disonancia es un proceso altamente creativo y que además puede hacer madurar al grupo emocionalmente.

No todos los roles se entregan con la misma facilidad en este terreno, de hecho hay roles que precisamente se oponen o sufren estos procesos caóticos y en ocasiones desagradables.

Y fíjate lo que pasa cuando te abres y abrazas la disonancia. Aquí de regalo dos testimonios literales y reales de sendas personas de un grupo en el que, a pesar de sus ciertas reticencias, se abrieron y descubrieron en sus propias carnes los beneficios de este patrón grupal:

  • La aceptación del “otro” como alguien distinto a mí.
  • Saber escuchar.

Particularmente para mí, como facilitador de ese grupo, fueron los dos testimonios más profundos y reveladores que surgieron en la cosecha-evaluación personal del proceso seguido, encarnando verdaderas transformaciones individuales que además, tuvieron el valor y la generosidad de visibilizar y compartir con todas.

Para abrazar la disonancia y la diferencia es especialmente necesario sostener el espacio, es decir, crear un marco de seguridad y confianza para todo el grupo.

Así que aquí van 3 recomendaciones, que a la vez son encarecidas peticiones que os hago para que las pongáis en práctica:

  1. Realizad un diseño de la intervención o proceso grupal: un diseño da estructura, orden, cierta capacidad de previsión y contención, y capacidad de respuesta a lo imprevisto.
  2. Usad técnicas específicas (que ya están inventadas) según el caso: indagación (para explorar lo desconocido), gestión emocional (útiles para prevenir conflictos) y resolución de conflictos (cuando ya nos estalló la bomba).
  3. Contad con facilitación externa: llama a una pareja de facilitadores/as para que os acompañen en el proceso. Delegad en ella la llevanza de la dinámica grupal y centrad en el asunto a abordar todo vuestro caudal de energía potencial y capacidad de creación/sanación/resolución.

No os neguéis el abrazar la disonancia

sólo porque no tengáis la experiencia, los recursos o la capacidad de facilitar el grupo, porque

todo esto está ahí fuera a vuestro alcance

y a vuestra disposición de muchas maneras.

De Matti Hemmi aprendí una cosa en su Mentoring para cumplidores de sueños que aplico desde entonces para comprender mejor los procesos grupales creativos y disonantes: la curva del cambio.

curvacambioComo mentor me enseñó a aplicar la curva a mi situación individual, y como facilitador yo aplico la curva al proceso grupal, entendiendo que hay un camino paralelo y común, donde la curva del grupo es reflejo de los cambios vividos por el conjunto de personas que lo integran.

En mi opinión esta curva aplica en situación de conflicto y de divergencia, es decir, cuando afloran diferencias sobre un asunto que el grupo necesita procesar para llegar a un nuevo estadío de maduración.

El proceso arranca con un a) shock, un descoloque fruto del desconcierto, tras el cual es muy frecuente que llegue la b) negación (esto no puede estar pasando; no quiero que pase; no puede ser cierto…). Sin embargo experimentamos emociones contradictorias e incluso se nos puede nublar la vista, sentirnos perdidas… Estamos en fase de c) frustración. La habilidad clave para superar la frustración es la d) aceptación, es decir, no engañarnos ni mirar para otro lado, sino de cara a lo que está sucediendo y aceptar que está aquí. Una vez aceptamos que es real e inevitable, nos damos el control sobre el proceso y por tanto el permiso para e) aprender de los hechos…

Solemos decir que todo lo que está pasando en un grupo tenía que pasar, y ha venido para que aprendamos algo que el grupo necesitaba aprender.

…y por tanto f) aplicar lo aprendido. Llegamos al final del proceso con el grupo en un nivel más alto de conciencia y maestría.

Me regalé una tarde (gracias a mi familia, en concreto a Laura) y me fui (¡venciendo la pereza!) a la aldea de Corterrangel (Aracena, Huelva) a descubrirla y grabar allí el video. Un lugar pequeño y muy bonito que no conocía aún y que recomiendo encarecidamente. Tiene una iglesia impresionante a la entrada del pueblo, en cuyo entorno debes dejar el coche para no colapsar las calles y meterte en problemas (la aldea es pequeña, las calles también, el ambiente merece que se respete sin ruidos ni humos).

+ sobre patrones grupales:

Y recuerda 🙂 :

Donde hay patrón no manda marinero, pero con estos “patrones” toda la marinería será capaz de gobernar exitosamente el barco.

faenar con arte fontanero

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