all_gristJuega a la pelota donde cae.

Bien llevada, cualquier situación -errores, malestar, risas, confusión, irse por las ramas- es una gran oportunidad para aprender, aportar claridad y mejorar la cohesión grupal.

Este patrón grupal es de mis favoritos, por la facilidad con que me sale usarlo.

Será por mi carácter optimista, abierto y flexible, pero no dejo de encontrar valor a todo cuanto sucede en un grupo, en un proceso, en una sesión de trabajo…

A todo le saco punta, partido. A todo le veo el lado bueno (lo que trae de aprendizaje, de resultado, de evolución…).

Sin embargo no es fácil de aplicar siempre, tienes que abrirte a lo que surja y valorarlo. Y hacerlo con arte y técnica, para que realmente tenta sentido y se perciba y otorgue valor al proceso que surge.

Que todo el grupo lo haga no es sencillo porque no todas tenemos la misma mirada sobre lo que sucede. No todas comprendemos que lo que pasa es lo que nos tiene que pasar para crecer, aprender, mejorar.

Esto no quiere decir dar barra libre a todo lo que surge y descuidar el propósito del grupo, de la reunión, del proceso…

Quiere decir que aceptamos y acogemos lo que surge y lo reconducimos (“bien llevado…”), para lo que os doy algunas pautas técnicas:

  • En ocasiones conviene visibilizar explícitamente lo que está pasando, si el hecho que ocurre no es tan aparente y siempre que creas que parar el proceso y fijar la atención en lo que ha surgido va a servir para traer luz sobre temas que interesan para el objetivo propuesto o el crecimiento grupal:
    • Ante un error propio (individual o grupal): reconocerlo y enmarcarlo, sin entrar en justificaciones o echar balones fuera. Asumir la responsabilidad y pedir perdón son buenas maneras de hacer crecer tu liderazgo y la confianza que el grupo tiene en tí, y a escala grupal incrementan la autoconfianza del grupo en sí mismo, y ofrecen un modelo a seguir que incrementa el poder grupal.
    • Preguntando abiertamente al grupo ¿qué está pasando? (Confiar en la sabiduría grupal).
    • Explicitando lo que percibes y preguntando si alguien más lo está percibiendo.
    • Llamando la atención sobre algún hecho y exponiendo amablemente cómo lo interpretas: “esas risas… ¿responden a que este tema nos da miedo o nos pone nerviosas…?

 

  • A veces no es neceserio visibilizarlo explícitamente (por no emplear tiempo, generar confusión, desviar la atención…) sino directamente integrarlo en el proceso y estar atendo al feed back del grupo para valorar si hemos acertado o no.
    • Por ejemplo ante un grupo que provoca continuas interrupciones, conviene tener un gesto o norma previamente acordados a los que recurrir para llamar la atención sobre el hecho sin dedicar tiempo cada vez debate interminable sobre “por qué nos interrumpimos tanto”.
    • En un momento de confusión total hacer una pausa para parar y meditar durante un par de minutos (pina karri) y reconectar la energía grupal.
    • Activar la energía grupal usando técnicas como el “terremoto” si percibes que el grupo decae en su atención y nivel de energía.

 

  • Abordar el hecho si es el momento oportuno (si contribuye al objetivo o resultado esperado para la sesión de trabajo) o fijar un momento posterior para hacerlo (guardar el tema en la nevera, si el asunto es importante para el grupo), por ejemplo:
    • Estamos en una asamblea tomando decisiones y surge un malestar significativo que sin embargo no impide el curso de la reunión; reconocemos la emoción, se expresan distintos sentires brevemente y fijamos un posterior espacio de gestión emocional para sanar el asunto.
    • Surge un miedo del grupo, lo identificamos y definimos un mecanismo para abordarlo donde y cómo se vea oportuno.

 

  • Poner límites: en situaciones recurrentes que bloquean el trabajo grupal, se trata de poner límites, o sea, no dejar que el hecho que está bloqueando siga su curso, sino derivarlo a otro espacio o trabajo individual o grupal específico. En su caso es oportuno refererise a las normas o acuerdos de grupo (que han de haberse definido previamente) o apoyarse en la atención al equilibrio entre los tres vértices del triángulo de la facilitación para explicar porqué se pone límite a un hecho, comportamiento, deriva grupal…

 

En todo caso, siempre siempre, optes por la pauta que sea, es imprescindible estar atento al feed back que te da el grupo para valorar si has elegido el mejor camino o conviene rectificar.

No encontraba mejor lugar para grabar este video que Alcalá de Guadaira (Sevilla), ciudad donde he vivido varios intensos años de mi vida (grupal y personal) y que a la sazón es conocida como “Alcalá de los panaderos”.

Hasta mediado el s. XX contaba con una potente industria (aún artesanal en parte) de molienda de trigo (con molinos fluviales y luego algunas harineras industriales), hornos de pan y reparto a la capital (Sevilla) en burros y tren (el tren de los panaderos). Toda una seña de identidad de esta localidad que la convierte en un referente cultural, patrimonial, paisajístico y ecológico más allá de la provincia.

+ sobre patrones grupales:

Y recuerda 🙂 :

Donde hay patrón no manda marinero, pero con estos “patrones” toda la marinería será capaz de gobernar exitosamente el barco.

faenar con arte fontanero

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s