shared_airtimeTodo el mundo merece ser escuchado, todo el mundo tiene una parte de la verdad.

Busca la manera de que todos se sientan invitados a compartir, no sólo los que hablan más alto, los que llevan más tiempo en el grupo o los que son más elocuentes.

Sé activo en sacar a la luz la sabiduría de los participantes más silenciosos o indecisos.

No resulta fácil a veces aplicar este patrón, puesto que te enfrentas como facilitador/a a la cultura grupal imperante donde los rangos y determinados roles grupales se han apropiado del poder de la palabra, el espacio público, la atención preferente del colectivo…

Romper estos esquemas establecidos, inercias tácitamente asumidas, vicios grupales… exige por tu parte firmeza, convicción y técnica.

Hoy me centro en darte algunas (sólo algunas para que empieces a practicar sí o sí) herramientas prácticas de probada eficacia (como dicen de ciertos insecticidas para cucarachas… -¡las pobres!-) :

  • La pecera: técnica para crear y facilitar debates que estimulan y promueven la intervención de todas las voces. He comprobado por ejemplo con personas mayores de 60 años que es una excelente técnica para incluir las voces femeninas que normalmente se acallan en los procesos públicos con hombres -incluso estando éstos en minoría-. Te hablo de ella en este video.
  • Bastón de la palabra: un palo o bastón a disposición del grupo (puede estar en el khalagpur) que otorga a quien lo tiene en sus manos el poder de hablar, y a quien no lo tiene el poder de escuchar. Hay que cuidar el uso y no el abuso del bastón. Es útil cuando se quiere crear un clima calmado para tratar asuntos difíciles, y no es nada recomendable si lo que quieres es frescura, caos, creatividad, emergencia espontánea de aportaciones creativas.
  • Habichuelas – turnos de palabra: reparte un número similar de habichuelas (u otro pequeño objeto gracioso o significativo) a cada persona del grupo, donde cada habichuela es equivalente al derecho de una intervención en el debate. Si se te acaban las habichuelas, se te acaban los turnos disponibles… Así de simple. 🙂 ¡¡No vale mercadear con habichuelas una vez iniciado el proceso!! XD XD
  • Rondas: dispuesto el grupo en círculo se sigue una ronda ordenada de intervenciones en las que el turno de palabra rota por todas las integrantes. Se asegura así la posibilidad de ocupar el espacio público por un tiempo determinado y con previsión del momento en que te tocará intervenir.
  • En grupo y en subgrupos: divide al gran grupo en grupos pequeños donde a quien más le cueste ocupar el espacio público le pueda ser más asumible. En pequeños grupos la intimidad es mayor y se puede vencer el miedo a hablar en público con más facilidad. Luego haces una puesta en común en gran grupo invitando a que haya una portavoz de cada pequeño grupo, de modo que todas las voces son escuchadas a través de ese rol de portavocía.
  • Cuchicheo y trabajo en parejas: posibilita que cada persona le cuente al menos a otra sus pensamientos, opiniones, visiones, posturas… de modo que las ideas/mensajes empiecen a circular sistémicamente por todo el grupo. Además, esta manera de hablar en parejas empodera a cada persona, especialmente a las más tímidas, y quizá les empuje a animarse a hablar en grupos de mayor tamaño.
  • Invitación específica: con sumo cuidado invitamos a pronunciarse a quienes aún no lo hayan hecho, sin que se perciba como una obligación, sino más bien como una oportunidad especialmente valiosa de ser escuchada. Se puede hacer una invitación específica a la/s persona/s si hay suficiente confianza, o una invitación genérica del tipo: “¿a alguien que aún no haya hablado le gustaría añadir algo más?”

Y un par de figuras de apoyo que, especialmente en reuniones de grandes grupos o asambleas decisorias, yo diría que son indispensables:

  • Guardián del tiempo: se designa a una persona (se asume y respeta su rol-labor) para que controle los períodos de tiempo destinados a cada tipo de trabajo (exposición de temas; debate; toma de decisiones; cierre de la sesión…) e incluso a cada tipo de intervención, incluso el tiempo de intervención individual.
  • Guardián del turno de palabra: se designa a una persona (se asume y respeta su rol-labor) para que tome nota de las peticiones de intervención en los debates o exposiciones. Esta persona no modera-facilita el proceso, sólo toma nota y da la palabra, descargando a la facilitadora de dicha tarea y custodiando el orden e incluso el número de intervenciones (si previamente se ha establecido algún acuerdo al respecto -por ejemplo con las habichuelas-.

Háznos un favor, practícalas y cuéntanos qué tal te están funcionando, con comentarios en el blog, canal de Youtube, Facebook y Linkedin. ¡Vamos a construir aprendizaje entre todas!

Aproveché una visita a El Puerto de Santa María, facilitando un taller de fotografía ambiental para personas mayores y profesionales, para disfrutar grabando el video a orillas del caño del Río San Pedro (a la sazón en el Parque Metropolitano de Los Toruños y La Algaida, dentro del Parque Natural Bahía de Cádiz).

+ sobre patrones grupales:

Y recuerda 🙂 :

Donde hay patrón no manda marinero, pero con estos “patrones” toda la marinería será capaz de gobernar exitosamente el barco.

faenar con arte fontanero

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