opening_andLa manera de comenzar un evento marca el tono del evento.

No descuides el inicio, haz algo que invite a los participantes a conectar unos con otros, a poner su voz en el círculo, y a participar auténticamente como ellos mismos.

Procura crear entusiasmo, centramiento y compromiso con el trabajo por hacer.

Es como aquello que se dice de que “la primera impresión es la que cuenta”. Pues parece que cuenta bastante, cala más de lo que podríamos creer y un mal comienzo pude significar un esfuerzo en “remontar” un clima grupal adverso para el facilitador/a y para el propio grupo.

El secreto es que exista y se perciba claramente una acción de acogida, bienvenida, inicio… Es decir, no entrar directamente en materia.

Se consiguen así varias cosas muy deseables para el trabajo grupal posterior:

  • Conexión con uno/a mismo/a: movilizo toda mi energía, voluntad, superpoderes (habilidades, conocimientos, actitudes…)… al servicio propio y del grupo.
  • Conexión con el grupo: establezco o re-establezco una relación con el resto del grupo del que formo parte. No en vano se trata de un espacio grupal en el que sin duda el valor añadido es el hecho de procurar las aportaciones de cada persona del grupo y del grupo como un ser participante más (enfoque sistémico y holístico).
  • Reconocimiento individual y grupal: se visibiliza que estoy quién soy, y reconozco al resto de personas. Conocer mínimamente al resto del grupo es imporante para generar un clima de confianza mutua, colaboración y seguridad.
  • Enfocar en el aquí y el ahora: dejamos de lado lo que traíamos (pensamientos, energía, preocupaciones, emociones diversas…) y nos ayuda a enfocar en lo que va a comenzar.
  • Crear un clima grupal propicio para lo que está por venir, invitación a conectar a todas las personas con el resto del grupo.

Las maneras de empezar puedes ser muy diversas. Elegiremos una u otra en el seno del diseño del proceso en base a varios criterios:

  • La naturaleza del grupo: ¿es un grupo nuevo o consolidado?, ¿cuál es el grado previo de cohesión grupal?, ¿existe algún tipo de limitación?
  • La cultura grupal: ¿qué valores, prácticas, costumbres… tiene el grupo ya establecidas?
  • La intención de la sesión (¿se trata de generar opciones -creatividad-, abordar conflictos -gestión emocional-, tomar decisiones -gobernanza-…?)
  • El estilo y capacidades del facilitador/a: ¿qué me gusta más, qué se me da mejor, qué quiero experimentar, qué me da miedo hacer…?
  • El potencial del espacio: tendremos en cuenta el poder del lugar y las características y recursos del espacio porque pueden invitar a usar o por el contratrio dificultar, un modo u otro de comenzar.

Y ahora te doy algunos ejemplos para que practiques… Aunque en esto, como en tantas otras cosas,

te confieso mi secreto: me invento mis propias técnicas.

  • Ambientación de la sala y el ambiente.  Una sala bonita, con acceso agradable y bien señalizado, quizá con flores y plantas naturales (belleza y buen olor), quizá incienso (no uses ambientadores artificiales, además de no ser nada ecológicos incluso pueden dañar la salud de algunas personas), música ambiente (¡incluso en vivo!) acorde al tipo de bienvenida que deseas crear…
  • Paseo por el espacio. Caminamos por el espacio diáfano con distintas pautas que nos sirven para trabajar la introspección y poco a poco ir ampliando a la conexión con el resto del grupo, el espacio y el proceso grupal. Te lo cuento ampliado en el video. 😉
  • Check-in al estilo Dragon Dreaming. Una ronda inicial en la que, tras la bienvenida, cada persona del grupo comparte su estado de ánimo, su sueño de la noche anterior, su expectativa de la sesión…
  • Ritual de inicio: si se trata de un grupo cohesionado, puede haber un cierto ritual (cultura grupal) que sirva para marcar el inicio del encuentro. Puede ser un determinado baile, un gesto grupal, un cántico, un inicio humorístico y dinámico… En los rituales no sólo incluimos cosas serias, sino todo aquello que al grupo le sirve para marcar el inicio de acuerdo a su cultura grupal.
  • La puerta de los abrazos. Oportuna cuando el grupo tiene ya un cierto recorrido y acepta un contacto físico más allá del estrechón de manos. Cada persona que va a entrar en la sala de trabajo ha de recibir el abrazo de quien entró justo antes. Abre la puerta de los abrazos el facilitador/a, claro, que es quien conoce la dinámica. Más adelante (en otra sesión futura), cualquiera puede sugerir e iniciar el uso de esta puerta. 🙂

Inventa, innova, experimenta… Practica, practica, practica… Ten en cuenta los criterios que te he sugerido arriba y ¡prueba, atento al feed back, cosecha (evalúa) y agradece!

Y comparte, por favor, dínos cómo te ha ido, qué has practicado, cuáles son tus trucos, qué nos sugieres… Este artículo y este video no tiene otra intención que facilitar que todas aprendamos mejores prácticas de trabajo grupal.

¡La Humanidad lo merece y lo necesita!

Video grabado en uno de esos rincones que combinan tradición e innovación, pura evolución urbana. En este caso urbana-rural, desde una de las fuentes modernas ornamentales de Aracena (Huelva), en la que el agua provoca la intención de vida y frescor en un entramado regular policromático realizado en piezas modernas con técnicas de alfarería tradicional (en la Plaza de San Pedro, muy cerquita de la Gruta de las Maravillas).

+ sobre patrones grupales:

Y recuerda 🙂 :

Donde hay patrón no manda marinero, pero con estos “patrones” toda la marinería será capaz de gobernar exitosamente el barco.

faenar con arte fontanero

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