letting_goLibérate de ideas preconcebidas, de tu ego y de tus miedos, y podrás estar totalmente abierto a lo que surge sin apegarte a los resultados.

Sé un canal claro y transparente, da espacio a lo que necesita expresarse, en servicio de tí mismo, de tu grupo y del  mundo.

Esta es una premisa fundamental para una persona que quiera facilitar grupos. El rol de facilitador exige su aplicación sin excusa. Sinceramente, de lo contrario, no estás en condiciones de facilitar, sino de otra cosa que puede ser muy contraproducente para el grupo, y para el oficio de facilitar.

Esto, como educador ambiental, es lo que tardé 9 años en descubrir. Mis primeros 9 años de recorrido no profesional y profesional como educador. Yo era un tipo con muchas habilidades (que sigo teniendo) para dinamizar grupos con metodologías participativas. En especial en contextos educativos y de aprendizaje.

Sin embargo, por más rigor, cariño, técnica y compromiso que tuviera con el grupo y el proceso,

yo era un educador ambiental guerrillero, es decir, directivo.

Era yo quien sabía dónde y cómo el grupo tenía que llegar en su camino. Y mi cosmovisión se vivo abajo de golpe (en muy pocos meses…) al ser padre por primera vez y abrirme a nuevos procesos personales en la vida, relativos al sentido de la vida y al rol de padre (como guía, protector, maestro, educador, cuidador…).

Primer terremoto profesional*.

Las vivencias y los aprendizajes, la conexión con mis sentimientos y emociones, el trabajo de crecimiento en pareja y familia que venía sobrevenido y deseado además… En este momento entran en mi vida lecturas muy diversas, personas, grupos, contextos… nuevos para mí. Todos dándome muestra… mediante amor, argumentos, señales, ejemplos, prácticas, técnicas… sobre cómo vivir de otra manera, más acorde con lógica del Universo y la esencia de la vida. Citaré sólo, como merecido homenaje y reconocimiento, a Rebeca y Mauricio Wild, con quienes me formé y compartí unos pocos momentos de nuestas vidas.

Todo ello me hizo descubrir que mi misión como padre era la crianza respestuosa y no directiva. Y descubrí con desagrado cuán diretivo estaba siendo en mi profesión. Es decir, de qué manera estaba aplicando justo lo contrario que expresa el patrón Dejar ir.

Entré en crisis, y bueno, podría haber cambiado de profesión, pero decidí mejorar y crecer en mi oficio aplicando un enfoque de confianza en el grupo y el proceso, en la sabiduría grupal y en la magia del universo (¡aprendía ya y aplicaba patrones grupales sin saberlo!) y aprendí a reinventar mi oficio de dinamizador de procesos participativos, asesor de proyectos y educador ambiental desde la no directividad.

Hoy me cuesta mucho tolerar situaciones directivas que para mí son antivida (salvo casos de urgencia y riesgo para la vida). Sinceramente creo que la directividad en procesos humanos no nos lleva nunca a buen puerto, y observo que está muy extendida, fractalmente, por todas partes.

Asumo mi parte, mi co-responsabilidad.

Por eso un día se coló en mi vida (de nuevo aunque ahora ya para quedarse) la facilitación de grupos (causalidades de la vida), en concreto escuchando a José Luis Escorihuela Ulises. Y descubrí cómo debía llamarse (y practicarse) mi oficio desde aquel momento.

Eso fue en septiembre de 2013 en el Huerto del Rey Moro en Sevilla, pero esa es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión.

Allá por diciembre de 2018, en pleno invierno, visité Riolobos (Cáceres, Extremadura) para sembrar un proyecto al que sigo dando amor, energía, intención y forma. Está siendo un ejemplo consciente de aplicar mucho el Dejar ir, y al final el proyecto saldrá como tenga que salir. Lo voy a disfrutar, porque es un empeño personal el que me mueve. Es el pueblo de mi madre, la tierra de mis ancestros maternos, parte de mis raíces… así que tengo ganas, no prisas. 😉

* Mi segundo terremoto profesional fue descubrir que el fracaso de la educación ambiental se debe a que llevamos décadas trabajando dejando de lado las emociones. Hasta que la educación ambiental no sea educación emocional ambiental (espiritual) seguirá siendo un fracado estrepitoso. Y ésta también es otra historia, y debe ser contada en otro momento.

+ sobre patrones grupales:

Y recuerda 🙂 :

Donde hay patrón no manda marinero, pero con estos “patrones” toda la marinería será capaz de gobernar exitosamente el barco.

faenar con arte fontanero

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