good_faithSuponer buenas intenciones en los demás incrementa la confianza y la eficacia.

En lugar de interpretar las acciones “negativas” como intentos de manipulación, insultos o juegos de poder, elegimos creer que la gente lo hace lo mejor que puede y, desde ahí, buscamos los valores y necesidades subyacentes que compartirmos.

Al ir en busca de una historia mejor, encontramos o creamos una.

Cuando vemos un río nacer, nos puede llegar a sustraer tanto la hondura espiritual de la surgencia y la admiración de la vida que evoca, que difícilmente y salvo que tengamos vivencias significativas o racionalicemos, somos capaces de atribuirle otra cosa que buenas intenciones y un sinfín de beneficios para la vida.

Podríamos cultivar esta mirada bienintencionada, acogedora y libre de expectativas (no directiva) hacia las personas que forman parte de los grupos…

…aún a sabiendas de que, en algún momento y lugar, provocarán riadas, inundaciones, erosión, la ruptura de puentes o el colapso de viviendas o construcciones… Posiblemente, ampliando el campo de visión, concluiríamos cosas como que la Naturaleza a veces se desboca; nos creemos que somos el centro de todo y la Naturaleza es mucho más poderosa que los seres humanos; el puente estaba débil y no hemos sabido cuidarlo; ¿a quíen se le ocurrió construir en una zona que sabemos que cada cierto tiempo se inunda?; ¿cómo hemos podido ocupar los cauces impidendo el curso natural de las cosas?…”

Lo cierto es que el Universo y la Naturaleza (que son sistemas y funcionan como tales) buscan constantemente el estado de equilibrio y para ello a veces se producen procesos desmesurados para la cortísima escala material y mental humana. Y en los grupos, como sistemas que son también, ocurre lo mismo.

Hay un dicho que reza “lo crees, lo creas”, y que manifiesta el poder creador de la realidad que vivimos (¡que percibimos!) las personas a partir de nuestros pensamientos. En otras palabras, “nada es verdad ni es mentira, depende del color del cristal con que se mira”. Y el cristal te lo dan la “gafas mentales” que te pones en cada momento. Es decir, la realidad es la que tú has decidido (mentalmente) crear.

Por eso Gandhi tenía un rezo que comenzaba sugiriendo que mantuvieras tus pensamientos positivos, porque en cascada, generaban palabras, acciones, hábitos y valores positivos, que desembocaban en tu destino. Es decir, construyen y definen tu propia vida, tu propia realidad.

La explicación neurobiológica puede ser más compleja, aunque es muy probable que todas tengamos suficientes vivencias personales como para saber intuitiva o experiencialmente que, llegado el caso, si cambiamos el punto de vista y nos desapegamos (Dejamos ir), somos capaces de generar un cambio neurofisiológico, metabólico y de percepción y por tanto, una realidad distinta y nueva.

O sea, que nos encontramos con uno de los patrones grupales más complejos y poderosos, quizá de los más difíciles de aplicar, al menos en nuestro contexto cultural presente. 

Y digo esto porque este patrón conecta directa y absolutamente con las actitudes propias ante lo que a priori nos disgusta, ofende o nos hace sentir atacadas.

Mi propuesta para aplicar este patrón es construir una cultura grupal de la confianza mutua, para lo cual nos pueden ser útil las siguientes claves:

  1. Familia de patrones grupales Relaciones: aplicar a conciencia el conjunto de patrones grupales de esta familia es un trabajo intencional enfocado en generar relaciones positivas y profundizar en el conocimiento mutuo entre quienes forman el grupo. En especial os pueden venir muy bien:
  2. Los Cuatro Acuerdos. Aplicar los acuerdos que Miguel Ruiz recoge en su libro basado en la sabiduría tolteca: 1) Sé impecable con tus palabras; 2) No te tomes nada personalmente; 3) No hagas suposiciones; y 4) Haz siempre lo máximo que puedas.
    • Uno de los acuerdos queda recogido precisamente en los patrones grupales No se trata de tí y Dejar ir.
    • En Dragon Dreaming se dice “no te  tomes nada como algo personal, tomátelo todo como algo personal”, que sugiere al mismo tiempo tanto la necesidad de desapergarse de lo que recibes y sientes, como la necesidad de aprender de ello porque personalmente lo necesitas.
  3. Comunicación: practicar frecuentemente la co-escucha o escucha activa, la comunicación carismática (Dragon Dreaming) y la comunicación no violenta (CNV). No olvidéis Acoger todas las voces.
  4. Dejar clara la intención:
    • Recordaros con frecuencia el propósito del grupo y cómo se alinea con los propósitos personales.
    • Compartid al inicio de algunas reuniones o sesiones de trabajo “lo que traéis, lo que ofrecéis… en ese momento al grupo” (algo así como una declaración sincera y responsable de buenas intenciones).
  5. Gestión emocional y del conflicto. Abraza la disonancia y la diferencia. El conflicto es una señal de alarma sobre la necesidad de re-equilibrio o un re-equilibrio brusco de la energía del grupo, de su campo grupal. Lejos de desatenderlo, se requiere intención, valor, amor incondicional y técnicas para aprender con él. Periódicamente desarrollar un trabajo de gestión emocional preventiva ayuda a ganar en capacidad de acoger las diferencias y los conflictos grupales.
  6. Permacultura: la ética de la permacultura exige el cuidado de las personas; lo que se basa en parte en asumir y praticar que “la belleza está en los ojos de quien mira” (cambiar el punto de vista, amor incondicional, empatía, acogida). Algunos de los principios de diseño adaptados a un diseño social, nos pueden ayudar especialmente a aplicar el patrón Buenas intenciones: 1. Observa e interactúa; 8. Integrar más que segregar; 10. Usa y valora la diversidad; 11. Usa los bordes y valora lo marginal; 12. Usa y responde creativamente al cambio.
  7. Ataques al facilitador: si ocupas el rol de facilitadora en el grupo, entrénate específicamente para saber manejar las situaciones en que directamente se aluda a tí, a tus intervenciones, tus maneras… La facilitadora ha de ser capaz de sostener el espacio, aplicando los límites adecuados en su caso, y para ello debe ser una persona con un serio trabajo de autoconocimiento y desarrollo personal.

El nacimiento del Río Odiel (Aracena, Sierra de Aracena), uno de los más importantes de la provincia de Huelva y de la hidrología peninsular ibérica, me sirve hoy de escenario surgente y sugerente para hablaros un poco de cómo entiendo y cómo aplicar este patrón.

+ sobre patrones grupales:

Y recuerda 🙂 :

Donde hay patrón no manda marinero, pero con estos “patrones” toda la marinería será capaz de gobernar exitosamente el barco.

faenar con arte fontanero

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