closingEs un ritual formal con el que señalar el final del tiempo y espacio colectivos, completando el ciclo de un proceso de grupo.

A la hora de cerrar, incluye a todo el mundo, saluda el fin del tiempo compartido y señala el momento, para que quede claro el cambio con lo que viene después.

Apertura y bienvenida y Cierre operan en los dos extremos del tiempo dedicado a un encuentro de grupo. Marcan por tanto 2 hitos temporales, energéticos y de cambio de ritmo entre la actividad centrada en el grupo y la actividad privada individual previa y posterior.

El cierre es muy importante en este sentido. Es un momento de cohesión grupal, de intimidad interpersonal, de conexión emocional potente… El momento en el que tras lo vivido (sea lo que sea), nos reconocemos de nuevo (quizá ya fuera de roles desempeñados en el encuentro), nos agradecemos el trabajo y la participación y nos despedimos o nos emplazamos a la fiesta.

Marca así el final de un tipo de relación entre las personas y da paso, explícitamente, al tan necesario descanso (mental, energético, emocional, físico…) y a otro tipo de relación (más personal, quizá festiva, quizá de recuperación del espacio individual…).

El cierre es fundamental para reponer energías de cara al nuevo ciclo que habrá de venir, a lo nuevo que está por llegar.

LucianoFurcas2Con Luciano Furcas aprendo muchas cosas, una de las más relevantes para mí fue el practicar intensamente con él, durante más de dos años, el “abrir y cerrar”. O sea, empezar y terminar una tarea en cada sesión de trabajo.

Esto que en permacultura es una cuestión de organización, flujo de energía, operatividad y coordinación, en facilitación de grupos lo es también. Y permite dar peso a la fase del proyecto que en Dragon Dreaming llamamos celebración, con su doble dimensión (que precisamente tiene proyección en sendos patrones grupales):

  1. Cosechar: valorar el resultado alcanzado, los aprendizajes transformativos experimentados, los aspectos no resueltos y las nuevas líneas de trabajo.
  2. Festejar: lo realizado y lo por venir.

El cierre se sitúa por ahí, tras la cosecha y antes del festejo (cuando tiene lugar), o incluso integrado al inicio del festejo.

Aunque si aplicamos* Cierre con Iteración y teniendo en cuenta Fractalidad, nos daremos cuenta del valor que tiene realizar pequeños cierres al finalizar cada tramo de trabajo, y un cierre final más grande al final del proceso. Por ejemplo, en una reunión de un fin de semana: microcierres a la hora de irnos a comer y cenar, y cierre final en la última sesión. *Por cierto, ¡¡lo mismo aplica a las aperturas de sesión!!

Algunas sugerencias fruto de mis aciertos y mis errores con grupos:

  • Cuida el cierre, no lo pases por alto. No dejes que el grupo se vaya sin cierre porque estás dificultando que el grupo se reconozca a sí mismo, le dé valor al trabajo realizado y desconecte de lo grupal para abrir la cotidianeidad individual que tenga que venir después (cambiar de escenario).
  • Reserva un tiempo prudencial para el cierre, proporcional a la duración del trabajo grupal realizado. No te comas el tiempo de cierre para otras cosas, ni corras haciendo un cierre irrelevante. Por ejemplo en sesiones de trabajo de unas dos horas, yo dedico no menos de 10 minutos focalizados en el cierre, donde focalizados significa estar exclusivamente “aquí y ahora” en el ritual de cierre.
  • Haz algo especial, que permita la conexión con una misma, con el resto del grupo y con el proceso vivido del que ya nos desapegamos. Construir un círculo dándonos las manos, mirándonos en silencio y agradeciendo con la mirada, suele tener una magia especial y poderosa que permite a las personas conectar con la esencia de lo vivido. Quizá apoyarnos luego en una ronda o aportaciones individuales basadas en un gesto o apenas una palabra, son más que suficientes y mantienen la magia del momento. La gente suele irse flotando en nubes de energía positiva.

Resistencias al cierre.

En general observo en muchos grupos (formales-estables o fortuitos-ocasionales), una tendencia a obviar el cierre tal como lo define el patrón grupal.ResistenciasJoseGraciaCalvo

Salvo en grupos formados por personas acostumbradas o entrenadas (¡que lo demandan y no perdonan el descuido!), observo que en los grupos de vida efímera esto ni se lo plantean, y suele sorprender cuando les hago la petición de tener un cierre (planificado si soy yo el facilitador o improvisado si acudo como participante).

Por ejemplo (me ha pasado ya muchas veces) acaba una reunión intensa y dura, se da por concluida sin más y la gente empieza a irse con energías desenfocadas, dispersas e incluso opuestas… En ocasiones alzo la voz del cierre y expreso un agradecimiento o un aplauso; o si creo que puedo ir un poquito más allá, pido un círculo de manos enlazadas, una respiración y una sonrisa…

Y en ciertos grupos en los que he trabajado, que podríamos definir como grupos con conciencia de grupo y cierto recorrido en facilitación, creo que las resistencias podían responder a tres tipos de razones:

  1. Desafueros emocionales vivos (aunque no verbalizados) -a esto lo llamamos procesos secundarios– que impedían el acercamiento entre personas concretas, enfriando el clima grupal.
  2. Miedo a mostrar las emociones y sentimientos (miedo a exponerse, a recibir o a emitir energía).
  3. Resistencia al contacto físico íntimo, pausado y lento, a través de abrazos, especialmente hombres con hombres.

Mi recomendación es por tanto: observa las señales y reacciones del grupo en los rituales de cierre para valorar cómo se queda el campo grupal al final del recorrido. Es decir, haz tu propia cosecha de información no explicitada racionalmente.

Acabo con una anécdota que me encanta y me parece muy ilustrativa. Yo dirigía la Secretaría Técnica organizadora del Encuentro Andaluz de Mayores por el Medio Ambiente (aquel año sería en Córdoba o Mairena del Aljarafe). Acaba la última exposición y mientras ocupaban la mesa las autoridades que iban a clausurar, las cuatrocientas y pico personas del público, sin miramiento alguno, se levantan y se van apresuradamente… (eran las 13:45h, casi la hora de comer). Ante la mirada atónita e incrédula de mi cliente, y a petición expresa suya de que suba al escenario, coja el micro y pida que se vuelvan a sentar, el público estaba tan concentrado en salir de allí cuanto antes, que de lejos mi cliente por gestos me viene a decir: “déjalo, es imparable… qué le vamos a hacer”. Las autoridades encajaron bien el desenlace. Mi cliente tomó nota de reforzar el cierre para el próximo Encuentro a celebrar… Y yo me tuve que reir por dentro como pocas veces lo habré hecho, de verme en las mentes de aquellas personas: ¿Clausura…? ¡Qué se enfrían los garbanzos!

En Arroyomolinos de León (Huelva) tiene su sede Alma Natura, que llevan como yo 21 años enredando en la dinamización social del territorio. En su caso enfocados a la fijación de población rural en su entorno. Me fuí a un encuentro muy INSPIRADOR, celebrado el 22 de abril sobre empresas B. ¡¡Gracias por organizar este evento grupal tan potente!!

+ sobre patrones grupales:

Y recuerda 🙂 :

Donde hay patrón no manda marinero, pero con estos “patrones” toda la marinería será capaz de gobernar exitosamente el barco.

faenar con arte fontanero

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