common_groundDecide conscientemente poner más atención en lo que estamos de acuerdo que en lo que no estamos. 

Si nos centramos en lo que compartimos, resulta más fácil encontrar el camino para progresar juntos.

Cada vez que has vivido un proceso de crisis en algún tipo de relación social (interpersonal, grupal) en el que has llegado a preguntarte interiormente ¿qué es lo que me une a esta persona/grupo?, has estado buscando la base común.

¡Enhorabuena! Tienes clara una de las preguntas que necesitas hacerte en ese caso.

Las otras preguntas van en función de la respuesta a la primera. Pero esa es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión. 😉

Hay una aplicación formidable de este pagrón grupal en el ámbito del espacio sagrado de la gobernanza: la toma de decisiones en base a la cultura y técnica del consentimiento (no entraré ahora en la discusión sobre los límites, convergencias y divergencias entre consentimiento y consenso).

El consentimiento se inspira y fundamente en que el grupo avanza y actúa con las medidas que proponen sus miembros, que no se pueden vetar, con la única condición de que se considere que no atentan contra los valores, principios, acuerdos grupales o la seguridad del propio grupo.

Es decir, todas las propuestas planteadas se analizan y debaten (en mayor o menor profundidad, el grupo valora en cada momento), y sin someterlas a votación ni exigir la unanimidad en torno a las mismas, las que cuenten con el mínimo soporte de alquien que las lleve a cabo son puestas en marcha.

Esto cobasecomunmetaforansolida una cultura grupal basada en la confianza mutua, el potencial de cada persona, el valor de la diversidad (visiones, habilidades, momentos, rangos y roles…) y el aprendizaje en acción (ciclos de acción/reflexión: ejecutar y valorar proceso y resultados).

Hay toda una metodología y técnicas concretas para aplicar el consentimiento, de las que me encantará hablaros en otra ocasión, porque creo que es una de las herramientas más potentes para transformar los grupos, las personas y por tanto, crear y expandir un nuevo nivel de conciencia en la comunidad y el universo (fractalidad).

Con el consentimiento el grupo trabaja, esencialmente, a 2 niveles y en 2 direcciones:

  1. Hacia adentro y en un nivel más profundo (lo “invisible”, la “esencia”, lo interno), vinculado con la propia identidad y cohesión, las relaciones y el nivel de esencia del que se habla en trabajo de procesos.
  2. Hacia afuera y en un nivel más superficial (lo “visible”, lo “aparente”, lo externo), en el que despliegan su misión e intención a través de las diversas actuaciones del grupo o sus subgrupos.

Si os digo la verdad, hemos practicado el consentimento en diversos grupos, y sinceramente me apasiona, me fascina. No obstante, hay que considerar determinadas…

Precauciones:

  • Cuidado con los falsos consentimientos (se habla también de falso consenso), porque dan lugar a roles de terrorismo, o falta de apoyo y compromiso, desapego…
  • La prisa por llegar al consentimiento: a veces se llega rápidamente, otras no. No ha de haber prisa. La aplicación técnica del consentimiento desmenuza grandes propuestas en partes o propuestas piloto, para ir acordando paso a paso y desde lo más sencillo de asumir para el grupo hasta lo más complejo.
  • Abuso y uso inadecuado del veto: quienes no saben dejar ir, acoger todas las voces, abrazar la disonancia y la diferencia… tienden a vetar insistentemente cualquier cosa desde un rol que no es el de guardián de los valores, principios y acuerdos de grupo, sino el del ego más incapacitado y desconfiante (habría que trabajar aquí específicamente el asunto, en un proceso aparte).

Otro ejemplo de aplicación de este patrón es la construcción del sueño común en Dragon Dreaming (sería un ejemplo del espacio sagrado de la indagación creativa), donde a partir de los sueños de cada persona se genera el sueño común. Esto merece un artículo y un vídeo especiales. Ya lo veréis más adelante. 🙂

En otro orden de cosas, y como ejemplo de aplicación del patrón en un grupo que recientemente he conocido, en el video os presento a Encarni y Viky de la Asociación de Voluntarios/as Medioambientales “Amigos del Cerro de La Alcoba” (Montemayor, Córdoba, España), que están contribuyendo decidida y activamente a la recuperación social y ecológica de un antiguo vertedero en su pueblo.

En mi opinión esta experiencia es un buen ejemplo de vida del patrón grupal base común. He percibido cómo comparten…

  • una misión clara;
  • una visión común del trabajo por hacer y el sentido y valor social y ecológico del mismo;
  • sueños de crecimiento grupal en común y voluntad de puertas abiertas (acoger más personas, más voces, más visiones…);
  • una capacidad de acoger la diversidad y fructificarla en una amplísima y prolífica batería de actuaciones y actividades que se basan y apoyan en la multiplicidad de inteligencias, habilidades, saberes y experiencias de quienes forman el grupo.

Y todo esto con los pies muy en la tierra, la mente abierta y el corazón a tope…

¡Gracias Amigos/as del Cerro de La Alcoba por vuestro hacer y vuestro ejemplo inspirador!

+ sobre patrones grupales:

Y recuerda 🙂 :

Donde hay patrón no manda marinero, pero con estos “patrones” toda la marinería será capaz de gobernar exitosamente el barco.

faenar con arte fontanero

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