dwell_withPermite que las expresiones sean expresadas y agradecidas, sin intentar “arreglarlas” o cambiarlas rápidamente.

Explora las emociones fuertes para descubrir qué hay detrás de ellas, y asegúrate que no se pasen por alto valores y perspectivas importantes.

Las emociones, como algo propio de los seres humanos, van a aparecer en los grupos de manera natural, inevitable.

Es más, el hecho grupal provoca o facilita que se experimenten emociones, porque las emociones están vinculadas a mi percepción en la relación con otras personas, cosas o acontecimientos.

¡Y un grupo es pura concentración de personas sintientes, emocionantes y actuantes!

La emoción es la surgencia de una energía en cierta manera ancestral, que se mueve de generación en generación, de persona en persona, de grupo en grupo… un patrón universal en tiempo y espacio, inherente a la especie humana. Por eso pienso que, simplificando el análisis, es incontenible. Tiene toda la fuerza de la especie, de los tiempos y del universo para emerger a través de cada persona.

Cuando las emociones emergen es el campo energético del grupo el que se manifiesta y el que se reconfigura. Y desde una cultura de facilitación de grupos debemos interpretarla como una manifestación más de información que nos ayuda a comprender el proceso que está viviendo no sólo la persona, sino el grupo completo. Es como si la persona fuera la antena más sensible a una determinado proceso energético y emocional colectivo y fuera quien la encarna y la canaliza.

Por eso es tan importante no desatenderlas (negándolas, impidiendo que se manifieste, recanalizándolas automáticamente), porque:

  • confiamos en que cada persona puede aprender a gestionar sus emociones y necesita vivirlas para ello;
  • la persona que se emociona y lo muestra está traduciendo algo que sucede en el campo grupal (el campo de energía del grupo, el nivel subconsiente o incluso de “esencia” del que se habla en trabajo de procesos);
  • si desatendemos la emoción que surge estamos provocando nuevas emociones y sentimientos destructivos en la persona emocionada, que dificultan su gestión emocional y la pueden hacer sentir imcomprendida, rechazada…. Podría llegar a sentir que no forma parte de este grupo.

La gestión emocional es uno de los 4 espacios sagrados que deben tener los grupos (Indagación creativa; Conexión; Gestión Emocional y Gobernanza), y cuenta con todo un despliegue teórico y práctico para su realización, donde destaco especialmente el trabajo de procesos por su potencia y utilidad.

¿Cómo podemos construir una cultura de aprecion, acogida y agradecimiento a las emociones en nuestra cotidianeidad como grupo?

  1. Anticipar y compartir. Conozcamos el estado emocional de cada persona antes de empezar una sesión de trabajo grupal, con una ronda de “mi clima interior” (me siento atormentado, me siento soleado, huelo la tempestad… -como hacemos en Dragon Dreaming- o a través de una “ronda de sentires” (me siento triste, me siento cansada, me siento perdido…).
  2. Crear la posibilidad de expresar. Sostener el espacio con facilitación, acuerdos de acogida y fijación de límites adecuados.
  3. Observar hacia fuera. Practiquemos la observación de las señales externas que nos hablan de emociones que no acaban de emerger (silencios; risas; inquietud física; semblantes expresivos; nerviosismo; accidentes; objetos que se caen…).
  4. Observar hacia dentro. Obsérvate a tí misma para percibir si estás experimentando emociones que están pidiendo que un canal de expresión.
  5. Acoger. Cuando se manifiesta una emoción: guardamos silencio, escuchamos, prestamos atención, permanecemos tranquilas, miramos a la persona (sin invadir su espacio/momento), no tocamos a la persona (salvo que dé señales de que lo necesita). Dejamos que se exprese. De esto aprendí mucho con Rebeca y Mauricio Wild, en el ámbito de la pedagogía activa no directiva. Si alguien llora de alegría u otra emoción… no cortes el llanto, deja que termine de aflorar. Si alguien se ofusca, no corras a consolarlo, la mayor parte de las veces sólo necesitamos ser oídas, poder expresar lo que sentimos, no necesitamos que nos resuelvan desde fuera las emociones.
  6. Provocar. Podemos intencionalmente pedir que salgan las emociones, darnos permiso para ello y crear el espacio seguro en que hacerlo. Descargar las emociones en un espacio ad hoc permite la regulación del clima grupal, la cohesión, la confianza mutua y un profundo conocimento del estado y procesos que el grupo está viviendo y construyendo (indagación profunda).

En algunos casos la profundidad de la situación emocional invita a trabajar específicamente con otras técnicas de gestión emocional, para lo que sugiero contar con facilitación experta o, si no está disponible en el momento, poner una alta conciencia en acoger y ofrecer presencia sin pretender hacer terapia individual o grupal.

En Montilla (Córdoba), el amigo Miguel Ángel Herencia Cabezas -especialista en gestión emocional en el ámbito educativo-, y yo, compartimos algunas ideas, experiencias y tarareos sobre cómo dar espacio a las emociones. 😉

+ sobre patrones grupales:

Y recuerda 🙂 :

Donde hay patrón no manda marinero, pero con estos “patrones” toda la marinería será capaz de gobernar exitosamente el barco.

faenar con arte fontanero

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