guerrilla_facilitationLa facilitación espontánea surge en reuniones que no tienen una estructura formal de liderazgo o cuando los/as facilitadores/as de grupo designados/as no están al nivel requerido o se muestran indecisos/as. Cualquier participante puede entonces proponer una forma de avanzar en el trabajo grupal, interviniendo constructivamente en el momento.

Guerilla Facilitation arises in gatherings with no formal leadership structures or when designated facilitators are inadequate or floundering. Any participant might sense how to advance a group’s work by stepping up and constructively intervening in the moment.

Este es un patrón grupal de la familia Modelar, que aglutina los patrones que se refieren a las habilidades y responsabilidades básicas, tanto de los facilitadores como de los participantes, en demostrar buenas prácticas de grupo y asegurar que el proceso va bien. Incluye monitorear, apoyar y orientar al grupo, facilitando su efectiva auto-organización personal y colectiva. (www.patronesgrupales.org).

FACILITACIÓN DE GUERRILLA

En lugar de un ejército en una batalla (jerarquizado, actuando de forma coordinada conforme a planes prediseñados) a veces el grupo funciona como un comando de voluntarios en una guerra de guerrillas (no me gusta la metáfora pero al menos en España -y por desgracia en tantos otros lugares del Planeta- podemos saber bien de qué queremos hablar).

Es decir:

  • no hay “ejército” = no hay roles de facilitador/a de grupo definidos, ni otros roles de llevanza de reuniones (guardia del tiempo, del turno de palabra, de la memoria, etc.), o estos roles estructurales se están asumiento de forma vacilante y sin firmeza;
  • no hay “plan de batalla” = no hay proceso diseñado (puede ser una reunión espontánea) o se está ejecutando con indefinición

En estos casos sin embargo el rol de la facilitación emerge porque es un rol imprescindible en todo proceso de grupo (esto es a veces una cuestión de Magia).

Es decir, puede que no tengamos un facilitador de grupo o que el que tengamos esté todo el tiempo “fuera de juego”. No importa, el rol será ocupado por otra persona o personas, de forma espontánea durante todo el tiempo de encuentro grupal. A menos que el facilitador rescate su rol a tiempo y ocupe el espacio que le corresponde.

BENDITA FACILITACIÓN ESPONTÁNEA

Un grupo no puede funcionar sin intención, foco y estructura. Y si estas cosas no han sido definidas previamente el propio grupo se encargará (desde el nivel inconsciente) de dar forma al proceso por una necesidad natural de eficiencia y eficacia.

El grupo vivirá un proceso que traerá al nivel consciente (realidad consensuada) una hoja de ruta que seguir, resultados que alcanzar y formas de trabajar (todo lo que un facilitador debería ayudar a concretar cuando es preciso).

Así que si la reunión es espontánea o el faciliator está “en las nubes”, distintas personas del propio grupo encarnarán con naturalidad, y muchas veces de forma inconsciente, su rol y se pondrán al servicio del grupo, los objetivos y el proceso.

Es decir, estas personas no pensarán: “voy a hacer de facilitador en esta parte de la reunión”, simplemente actuarán como lo haría un/a facilitador/a con más o menos acierto y mejores o peores habilidades o herramientas.

FACILITAR EN LAS GUERRILLAS

Si eres facilitador/a y te metes en guerra de guerrillas, o sea, si “te has dormido”, “te han robado la cartera” y de repente te surgen los/as facilitadores/as espontáneos/as:

  1. Enhorabuena por darte cuenta. Reacciona antes de que la reunión empeore (o pierdas la credibilidad y confianza del grupo) por no ocupar tu rol y ponerte al servicio del grupo.
  2. Agradece internamente que hayan surgido facilitadores/as espontáneos/as en tu socorro (buenas intenciones) y al servicio del grupo. Valora sus aportaciones y reconduce el proceso a partir de ellas.
  3. Quizá puede ser oportuno (quizá no es necesario) agradecer explícitamente la facilitación espontánea puntual de alguien como una manera de reconocer el aporte de un miembro del grupo y trasladar tácitamente el mensaje al grupo de que “has vuelto”.
  4. Recupera el espacio del facilitador/a cuanto antes y pon atención para no volver a perderlo. Si es preciso pide una pausa en el trabajo grupal, o pide ayuda con tareas concretas (guardianes: tiempo, memoria, turno de palabra… -ver compartir roles y liderazgo-).
  5. Cofacilitar. Quizá hayas tenido el gran acierto de no facilitar en soledad, sino con otro/a co-facilitador/a, y hayáis acordado previamente cómo identificar en el compañero/a señales de cansancio, descontrol, pérdida del rol… y cómo apoyaros mutuamente durante el trabajo.

No olvidéis suscribiros al canal de Youtube para seguir aprendiendo a mejorar los trabajos de grupo (será un feed back muy motivador para mí) y comentar en el blog para aumentar nuestro potencial de aprendizaje!! 😉

Video grabado en la Costa de Dexo (provincia de A Coruña, Galiza).
+ sobre patrones grupales:

Y recuerda 🙂 :

Donde hay patrón no manda marinero, pero con estos “patrones” toda la marinería será capaz de gobernar exitosamente el barco.

faenar con arte fontanero

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